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Se prohibirá el uso de la piscina a los vecinos morosos que no pagan la comunidad: qué dice el artículo 21 de la Ley de Propiedad Horizontal.

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Barcelona, 25 de marzo del 2026

El aumento de los costes de vida no solo impacta en el ticket de la compra y el precio de la vivienda. Es también uno de los principales motivos por los que algunos vecinos no pueden hacer frente a derramas extraordinarias de la comunidad: la reparación del ascensor, el arreglo de la fachada o una reforma urgente. “El contexto actual hace que los propietarios vean reducida su capacidad económica y que el pago de los gastos comunitarios no sea una prioridad”, explica Marta Legarreta, presidenta de la sección de derecho civil del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB). 

A los vecinos que no pagan las cuotas y las derramas se les llama morosos y la Ley de Propiedad Horizontal aclara que no se les puede limitar el uso de elementos esenciales, pero la falta de pagos sí les impide acceder a servicios no esenciales como la piscina. Esta limitación puede ser acordada por los propietarios en junta.

Menos morosidad, más problemas de convivencia

Legarreta asegura a La Vanguardia que, “aunque existan comunidades en las que la morosidad es muy relevante, lo que acostumbra a suceder son situaciones de impagos puntuales o retrasos en pagos”. Esta idea —que la morosidad en inmuebles no es preocupante actualmente— es apoyada por Montse Bassas, administradora de fincas y vicepresidenta del Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona-Lleida, quien explica que en 2008 sí hubo un aumento de morosidad a causa de la crisis inmobiliaria, pero que ahora la falta de pagos solo representa un 1 % de los inmuebles. Ahora bien, cuando ocurre, sí genera tensión entre vecinos. 

“¿Por qué tengo que estar pagando yo si mi vecino no paga y luego resulta que lleva un coche mejor que el mío?”, dice Bassas para explicar la problemática.  Esto, como dice Josep María Espinet, abogado especializado en derecho inmobiliario, “puede generar un efecto de contagio: ‘Si este no paga, yo tampoco pago’”.

Por qué un vecino deja de pagar

Las cuotas de la comunidad, que pueden ser mensuales, bimensuales o trimestrales (según lo acordado en la junta de propietarios), incluyen gastos como la limpieza de la escalera, la electricidad en zonas comunes y del ascensor y el mantenimiento de jardines, entre otros. Estos costes se sitúan alrededor de los 100 euros, una cifra que, según Legarreta, es generalmente bien atendida por los propietarios. El problema, como adelantan los especialistas, se encuentra en los gastos extraordinarios, que exigen a todos los vecinos desembolsar cifras poco asumibles. “Vivimos tan al día que la gente no tiene unos ahorros y no tiene la planificación para pagar deudas que en muchos casos superan los 1.000 euros”.

Montse Bassas también asegura que un perfil de moroso habitual es el que se origina a partir de inmuebles heredados. “Cuando fallece el propietario, ocurre que hay herederos de una misma vivienda que están discutidos entre ellos o que uno puede pagar y el resto no. El problema es que la deuda no se puede partir. Debe pagar uno de los hermanos y luego entenderse entre ellos”.

Pasos a seguir para reclamar pagos a vecinos morosos

Si los retrasos son puntuales, las comunidades no acostumbran a interponer acciones contra el propietario si la razón está justificada, para evitar acudir a los tribunales, subraya Legarreta. Y explica los diferentes mecanismos de actuación:

  • Según los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC) que prevé la Ley Orgánica, se puede iniciar una reclamación formal al propietario moroso, en la que se le notifica formalmente la deuda. El medio más habitual es la OVC (Oferta Vinculante Confidencial), en la que se le traslada una oferta para regularizar la situación y, de tener respuesta en el plazo de un mes, deja libre la vía judicial.
  • Si el deudor no paga o se opone, la comunidad puede optar por instar el juicio, que será verbal si la reclamación es hasta 15.000 € y, si supera esta cantidad, se procederá a un juicio ordinario. Sin embargo, Bassas advierte que este proceso judicial “lo único que hace es dilatar el problema, que puede alargarse a una media de dos años”.
  • Los vecinos que quieren evitar cualquier juicio pueden apelar a la Ley de Propiedad Horizontal y limitar o prohibir el acceso a servicios no esenciales como la piscina al propietario moroso.

Cómo prohibir el uso de la piscina a un vecino

Bassas coincide con Legarreta cuando dice que “El artículo 21.1 de la Ley de Propiedad Horizontal dice claramente que la junta de propietarios puede acordar medidas disuasorias frente a la morosidad mientras mantenga esa situación”. En este caso, los propietarios deberán reunirse y votar (el vecino moroso no tiene derecho a voto). Con la mayoría simple, el moroso no podrá usar la piscina o los elementos no esenciales acordados hasta que liquide las deudas.

Puedes leer la noticia completa a Se prohibirá el uso de la piscina a los vecinos morosos que no pagan la comunidad: lo que dice el artículo 21 de la Ley de Propiedad Horizontal

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