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Prevenir incendios en tu hogar

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Marta Agraz, Directora de Comunicación del CAFBL

¿Sabías que el fuego no es el principal enemigo en un incendio doméstico, sino el humo? La mayoría de las víctimas mueren por inhalación de humo mucho antes de que las llamas lleguen hasta ellas.

Un dato curioso: los incendios representan menos del 20 % de las intervenciones del cuerpo de bomberos. El servicio que realizan con más frecuencia, el que les ocupa más horas, no es apagar fuegos, sino abrir domicilios de personas mayores que se han dejado las llaves o no pueden abrir la puerta por un problema de salud.

Pero volvamos a los incendios… Ojalá nunca te veas en una situación de riesgo como la de un incendio, pero tener conocimientos sobre cómo actuar en una emergencia puede ser clave.

Cuatro ideas que pueden salvar vidas

Aquí tienes cuatro puntos esenciales que los bomberos consideran prioritarios para la prevención y la actuación ante un incendio en casa:

1.El 112 siempre presente

El número de emergencias es el 112, y debe estar siempre visible para todos: pegado en el tablón de anuncios de la finca, junto a los botones del ascensor o incluso en la cocina de tu casa.

No des por hecho que otra persona ya ha llamado: si ves humo, oyes gritos o intuyes peligro, marca sin pensarlo. En momentos críticos, esperar puede ser fatal: más vale una llamada “de más” que un silencio que cueste vidas.

2. El humo es el gran peligro

El humo es el verdadero enemigo en un incendio. En pocos minutos puede desorientar, intoxicar y dificultar la respiración hasta poner en peligro la vida.

Por eso es esencial impedir que se propague: las puertas actúan como barrera contra el fuego y el humo, y cerrarlas antes de salir de un piso en llamas es una acción clave para contener el incendio.

Debes evitar sobre todo que el humo llegue a la escalera, ya que puede convertirse en una auténtica chimenea. Una puerta bien cerrada puede marcar la diferencia entre un fuego controlado y un siniestro que afecte a toda la finca.

3. Evacuación: cómo, hacia dónde y cuándo

En caso de incendio, la evacuación debe ser rápida: baja siempre por las escaleras (nunca en ascensor, que puede quedar bloqueado o lleno de humo) y dirígete hacia abajo, hacia la calle o el punto de encuentro seguro de la finca.

No subas a la azotea, ya que no es una vía de escape recomendable.

Si sales del piso, cierra la puerta al salir: eso frena la propagación del fuego y del humo hacia el resto del edificio.

En muchas situaciones, si no puedes salir inmediatamente de casa, la mejor opción es refugiarse en la habitación más segura. Cierra las puertas, tapa las rendijas con una prenda o toalla humedecida, y hazte visible desde el balcón o la ventana para que los bomberos puedan localizarte.

4. Las causas más habituales del fuego en los hogares

Durante los meses de invierno se detectan más, ya que aumenta el uso de estufas, chimeneas y sistemas de calefacción.

Las causas más habituales de los incendios domésticos se pueden agrupar en cuatro grandes bloques:

  • Descuidos en la cocina, como dejar el aceite al fuego sin vigilancia o usar freidoras y placas en mal estado.

  • Instalaciones eléctricas defectuosas: enchufar demasiados aparatos en una misma toma, usar cables deteriorados o provocar sobrecargas puede causar sobrecalentamientos y cortocircuitos.

  • Estufas, radiadores y chimeneas: los incendios son frecuentes si se colocan objetos inflamables demasiado cerca (cortinas, sofás u otros tejidos) o si no se limpia periódicamente la chimenea.

  • Cigarros mal apagados y velas encendidas, que provocan cada año numerosos incidentes, a menudo durante la noche o mientras los inquilinos duermen.

Recomendaciones prácticas para prevenir incendios en el hogar

La mayoría de los incendios domésticos se podrían evitar con unas pocas medidas sencillas y de sentido común. La prevención es la mejor protección.

  • La cocina es el punto más crítico, por eso nunca dejes fogones u hornos encendidos sin vigilancia. Y, en caso de fuego, nunca se debe usar agua: cubre la sartén o la cazuela con una tapa grande o un paño húmedo para cortar el oxígeno y así apagar la llama.
  • Los extractores y campanas no solo deben encenderse, sino también usarse correctamente y limpiarse con frecuencia; un extractor lleno de grasa puede acabar siendo un acelerante del fuego.
  • Revisa regularmente las instalaciones y aparatos eléctricos (enchufes, cables, regletas…). Si se calientan o huelen a quemado, sustitúyelos. Y desenchufa los dispositivos cuando no los uses, especialmente los de gran potencia (radiadores, estufas, planchas).

Elementos que pueden salvar vidas

Una opción recomendable es instalar detectores de humo. Son económicos y sencillos, y pueden salvar vidas alertando con tiempo de un fuego incipiente. También puede ser útil tener un pequeño extintor doméstico y saber cómo usarlo.

Finalmente, recuerda que los hábitos seguros son esenciales: no fumar en la cama, apagar bien las velas antes de salir o irte a dormir y mantener las salidas y pasillos libres de obstáculos. La prevención no requiere grandes esfuerzos, solo un poco de conciencia y constancia.

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