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El 23% de la compra de viviendas en Barcelona en 2025 fue por parte de extranjeros

Barcelona, 14 de enero del 2026 El año 2026 seguirá marcado por la crisis habitacional en Barcelona, en la medida en que tanto oferta de alquiler como de venta seguirá siendo insuficiente para una creciente demanda propulsada por la propia evolución demográfica de la ciudad y un dato significativo: el «23% de las compras las hacen actualmente extranjeros». La cifra de 2025 la ha destacado el teniente de alcalde de Economía, Vivienda, Hacienda y Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Valls, durante la Tribuna Inmoscopia que han organizado este miércoles los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Catalunya. El sector en pleno ha sido crítico con el exceso normativo que se está dando en materia de vivienda, sobre todo en Catalunya, porque asusta a los propietarios, que cada vez recelan más de alquilar en el mercado tradicional de larga duración, han alertado. El evento anual de los API ha llenado en algunos momentos el aforo del auditorio de L’Illa Diagonal, que este año analizaba las perspectivas del mercado para 2026, con participación de representantes de la administración pública, promotores, agentes inmobiliarios, propietarios, arquitectos y administradores de fincas, entre otros. Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona y de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya (AIC), ha denunciado la “inestabilidad jurídica” en Catalunya, que ha comportado «menos oferta, más tensión y un acceso a la vivienda más difícil para los colectivos vulnerables». Además de insistir en la necesidad de un pacto transversal entre todas las partes, ha urgido a las administraciones a mover ficha y facilitar que la comunidad incorpore entre 20.000 y 25.000 viviendas anuales, con más dotación presupuestaria y colaboración público-privada. Aunque Valls se ha mostrado abierto al diálogo entre todas las partes, no ha podido recoger personalmente las reivindicaciones porque ha acudido solo a la presentación de la jornada. En su intervención ha enfatizado que la población foránea ha pasado del 5% en el año 2000 al 26% actual, ampliando la demanda de pisos en la capital catalana; y en paralelo, la compra por parte de extranjeros que era del 7% en 2007 (en tiempos de burbuja) es ahora a ese 23%. Por ello, sostiene que «quien venga aquí porque tiene capital no tiene por qué tener las mismas condiciones fiscales», y reclama «avanzar hacia modelos de rentabilidades limitadas». La cifra procede de los registros notariales de 2025, con un saldo de 16.828 compraventas en Barcelona, de las que 3.868 fueron firmadas por extranjeros, tanto residentes como no residentes en la ciudad. El representante municipal también se ha comprometido a dar «seguridad al sector privado, a cambio de colaboración y asequibilidad en el precio», avisando de que es posible que Barcelona necesite «más de seis años para tener un mercado de producción importante». Distintas intervenciones, como la ponencia ‘Inmigración, pobreza, y vivienda de alquiler. Una visión catalana’, con datos ya difundidos previamente, a cargo del Catedrático de Economía Aplicada (UAB) Josep Oliver i Alonso, han incidido en que la llegada de nueva población extranjera mantendrá la necesidad creciente de nueva oferta de vivienda y la creación de unidades más pequeñas. Es decir, replantear los criterios de densidad residencial, como ya están haciendo algunos municipios, destaca Junyent. «Odio y confrontación» por la vivienda La jornada ha incluido una mesa redonda sobre el acceso a la vivienda, en la que Carme Trilla, presidenta de la Fundació Habitat 3, ha sido contundente al lamentar que el ámbito de la vivienda siempre ha estado marcado por «intereses contrapuestos», pero que en los últimos tiempos la «visceralidad» del debate ha llevado al «odio y la confrontación» entre las partes, lo que «condiciona la proliferación de normas y ataca a la capacidad de diálogo». Haciendo gala de su experiencia, ha defendido incluso que «hay que poder comprar para alquilar, si los precios están controlados», para ampliar el mercado del alquiler. «No lo aumentaremos poniendo pisos uno a uno en el mercado», ha agregado, defendiendo la potencial «concentración» por parte de algunos agentes para alimentar la oferta reglada «sin tener que esperar 15 años a que se construyan viviendas». Otras ponentes como Helena Beunza, presidenta de la asociación de propietarios Asval; Dolors Clavell, abogada especialista en derecho administrativo; y Mercè Conesa, CEO de Barcelona Global, han coincido en clamar contra el alud normativo que genera «más inseguridad jurídica» a los pequeños propietarios, que están detrás de la mayoría de viviendas puestas en alquiler. Beunza ha insistido en que buena parte de la normativa no está respaldada a nivel técnico y generan muchas dudas sobre la letra pequeña, como ante el anuncio de esta semana de Pedro Sánchez de bonificaciones del 100% del IRPF para propietarios que no suban el alquiler. Conesa cree que la regulación es «reactiva y fragmentada», y «carga al propietario el peso de soportar la ayuda a las familias». «No se puede hacer equivalente rentabilidad y especulación», ha cargado, defendiendo rentabilidades limitadas. Carles Sala, que ahora es el nuevo vicesecretario general de APCE Catalunya (Asociación de Promotores de Catalunya), ha lamentado que la Generalitat no aclare las numerosas dudas que genera con la supuesta sobrerregulación. «Hace casi un año presentamos 13 preguntas y seguimos sin respuestas», lo que hace difícil el trabajo diario del sector. Abarcan dudas sobre sanciones, grandes tenedores y otros puntos clave. Desde la Agència Catalana de l’Habitatge, Xavier Roig, Director del Registre d’Agents Immobiliaris de Catalunya, ha defendido que los cambios normativos continuos no pretenden complicar la gestión del sector, sino «corregir, paliar y adaptar la situación. Promotores, administradores y arquitectos Xavier Vilajoana, presidente de APCE, ha insistido en uno de los debates en que el crecimiento de población hace urgente más vivienda e infraestructuras, arremetiendo contra los largos plazos burocráticos de la administración. Entre largos aplausos, ha reclamado más inversión, suelo e incentivos fiscales. Reivindicaciones que ha compartido Guim Costa, decano del Colegio de Arquitectos de Catalunya, reclamando también mejorar las políticas de movilidad, rehabilitación del parque existente y de cohesión social. Lorenzo Viñas, presidente del Col·legi d»Administradors de Finques de Barcelona y Lleida (CAFB), ha explicado las dificultades que viven los profesionales con la interpretación de las sucesivas leyes y cuestionado “la criminalización de los pequeños propietarios”. Ha recordado que el colectivo pide hace años las bonificaciones que ahora propone Sánchez, recordando que el ayuntamiento

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La mayoría de parkings de pisos de Lleida, poco aptos para recargar coches eléctricos: “es un marronazo”

Barcelona, 13 de enero de 2026 La mayoría de bloques de viviendas no están adaptados para tener puntos de recarga de vehículos eléctricos en sus parkings, lo que puede generar un alto coste tanto en la instalación como en el suministro. Así lo aseguran los administradores de fincas y profesionales del sector eléctrico, que dicen que es “un marronazo”. Los coches eléctricos siguen siendo minoritarios, pero su venta aumenta progresivamente y cada vez hay más particulares y comunidades de propietarios que quieren instalar puntos de recarga en los aparcamientos de los bloques de pisos.  Sin embargo, la mayoría de inmuebles de Lleida no están preparados para ello y su instalación puede suponer, además de las molestias que generan las obras, un coste económico considerable y problemas derivados, como que el edificio no cuente con la potencia eléctrica necesaria para tener esta instalación. Así lo aseguran los administradores de fincas y profesionales del sector, que señalan que colocar estos puntos “es un marronazo”. “Colocar puntos de recarga de vehículos eléctricos en los parkings comunitarios no tiene ningún impedimento legal, solo se debe comunicar al presidente de la comunidad, al administrador, presentar el proyecto y los vecinos deberán decidir si hacer la instalación individual o colectiva”, explica Elisabet Carbonell, vicepresidenta del Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona i Lleida.  “Lo más conveniente es hacerla completa y luego ya cada vecino decidirá si habilitar el punto en su plaza, pero se debe permitir la instalación individual siempre que no afecte a espacios comunes”, añade. Precisamente, este es el aspecto que más complejidad generan estos puntos, además de ampliar la potencia eléctrica.  Y es que según explica el titular de una empresa eléctrica, para una instalación individual “se debe hacer se debe hacer toda la instalación desde el contador de la vivienda hasta la plaza de parking, donde hay que poner una caja de protecciones y el punto de carga”. Indicó que como mínimo cuesta unos 1.200 euros.  El precio puede encarecerse en función de dónde estén los contadores, ya que si en la planta baja, justo encima del aparcamiento, será más barato que si están en la cubierta o en otro lugar más alejado de la plaza. Además de la instalación, el punto de recarga se debe legalizar con un boletín anexo al de la vivienda. Si no lo hace, el seguro del parking no se hará cargo de las incidencias. En cuanto a la instalación a nivel colectivo, la actuación “consiste en poner una entrada general al parking y un cuadro de contadores para que cada propietario pueda habilite un punto de recarga”. Sin embargo, hay edificios cuyo suministro eléctrico no tienen la potencia suficiente para esta instalación colectiva.  Mientras, en otros los contadores están en cada piso, lo que complica sobremanera que su titular pueda hacer llegar desde allí un cable hasta su plaza de parking.  Una opinión que comparte Carbonell. “Los inmuebles más modernos están preparados para tener puntos de recarga, pero en el resto hacen falta trabajo e inversión extra, es una dificultad añadida, pero recomendamos que, si hay que ponelo, se haga de forma comunitaria para reducir los costes y por seguridad”, concluye. Más de 100 puntos de recarga públicos en la provincia La provincia de Lleida cuenta con más de un centenar de puntos de recarga de vehículos eléctricos públicos, según los últimos datos del departamento de Acción Climática. Alrededor de medio centenar se encuentran en Lleida ciudad y sus alrededores, pero también hay un número importante en Tàrrega, con una veintena; en Mollerussa con aproximadamente una quincena; y en Balaguer y localidades cercanas como Bellcaire d’Urgell, Cubells, Vallfogona de Balaguer, Gerb o Linyola, con 11.  Recientemente, el ayuntamiento de Lleida ha elaborado un reglamento para regular el uso de los puntos de recarga públicos tras detectar que algunos vehículos estacionaban en ellos sin recargar o bien estaban más tiempo del permitido. Dos situaciones que con el reglamento pueden comportar una sanción y que el coche sea llevado por la grúa al depósito municipal.  La norma establece que se puede estacionar 45 minutos en los puntos con equipos de más de 22 kW, 90 para los de entre 11 y 22 kW y 6 horas en los de menos de11 o 7 en el caso de cargadores en parkings fuera de la vía pública. La tarifa es de 0,35 euros/kW por energía consumida. En toda Catalunya hay un total de 2.163 puntos de recarga públicos, según la Generalitat. Puedes leer la noticia completa en: La mayoría de parkings de pisos de Lleida, poco aptos para recargar coches eléctricos: “es un marronazo”

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¿Mejor comprar o alquilar, en 2026?: tres claves del mercado inmobiliario en Barcelona ante los altos precios y el escaso estoc

Barcelona, 5 de enero del 2026 Tras un año marcado por el aumento de los precios de la vivienda, tanto de compra como de alquiler en Barcelona, y por la creciente dificultad de acceso para muchos colectivos, las previsiones para 2026 en el seno del sector son poco alentadoras para los barceloneses. La fuerte demanda en la capital catalana mantendrá los precios al alza en ambos frentes, con la sospecha de que muchas viviendas de alquiler de temporada saldrán del mercado tras la nueva regulación y optarán por la venta, lo que aumentará la pugna por el arrendamiento convencional, según pronostican asociaciones de propietarios, de agentes de la propiedad, de administradores de fincas y portales inmobiliarios especializados a este diario. Estas serán algunas de las claves del próximo año: Evolución de los precios aún en aumento Hay unanimidad entre los consultados sobre el empuje de los precios, incluso en un contexto de limitación de rentas como el que impuso la Generalitat, que en el último registro oficial del Incasol ya mostraban un repunte en la mayoría de zonas de Barcelona. Se explica por las actualizaciones legales anuales, y por el evidente incumplimiento de la normativa en muchos casos, ante un operativo sancionador que no actúa de oficio en cada uno de los contratos. Según mantiene la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona, «los precios seguirán al alza aunque de forma más moderada que en 2025». En compraventa prevén subidas «contenidas» por la demanda muy activa en «zonas consolidadas», aunque los tipos de interés podrían encarecerse. Pero la demanda seguirá siendo «solvente», lo que mantendrá «vivo el ritmo de ventas», detalla su gerente y analista, Óscar Gorgues. En cambio, creen que en alquiler el estoc seguirá reduciéndose o estancado, propiciando «una fuerte competencia entre inquilinos». También la asociación de propietarios de viviendas en alquiler ASVAL alude a un «desequilibrio estructural entre una demanda que crece y una oferta que no consigue acompañar». Vaticinan alza de precios y estoc de alquiler «rígido y con menor rotación», con «más propietarios que salen o no entran» por el control de precios, que se ha acompañado de un «deterioro de la oferta, inmuebles más pequeños y de peor calidad». Desde API BCN, pronostican la «continuidad de precios al alza» sobre todo en zonas bien conectadas, dada la poca oferta. Alertan de la salida masiva de producto de alquiler tradicional, «no con lógica especulativa sino en busca de un marco jurídico más estable», como podían ser hasta ahora los contratos temporales, para evitar posibles sanciones y otros riesgos. El colectivo de agentes de la propiedad inmobiliaria cree que el arrendamiento de temporada obedece a una demanda «real» pero no da respuesta la necesidad de vivienda habitual. Pronostican que las soluciones temporales o compartidas serán la única vía para quienes no pueden acceder a un contrato largo, cada vez más competido. Quienes se lo puedan permitir darán el salto a la compra. Lorenzo Viñas, presidente del Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona-Lleida agrega «sin riesgo de error» que en los próximos 24 meses se mantendrá el desencuentro entre oferta y demanda, «forzando» la subida de precios, lo que derivará cada vez más en un «país de propietarios endeudados». Opina que el «intervencionismo» del Govern acarreará «la imposibilidad de acceder a la vivienda de alquiler» por parte incluso de familias con capacidad económica suficiente, ante el déficit de pisos ofertados. Si no hay cambios normativos, cree que los jóvenes lo tendrán difícil en 2026. Los analistas de Idealista añaden que «en Barcelona, por su peculiar situación, los precios de compraventa crecerán a un solo dígito –en 2025 subieron un 9,4% interanual, en el último trimestre–, al haber paliado la reducción de oferta con las viviendas provenientes del mercado del alquiler», por efecto de la limitación de las rentas. Desde las patronales catalanas de propietarios ahondan en las nubes negras. El presidente de la Associació de Propietaris de Catalunya, Sergi Llagostera, cree que el próximo año la oferta en alquiler seguirá a la baja por el miedo de los propietarios, a la par que crecen los aspirantes a inquilinos, para perjuicio de «jóvenes, familias y gente con poca solvencia económica». La entidad de reciente creación Som Habitatge apunta que los propietarios seguirán saliendo del mercado de alquiler, espoleados por la imposibilidad de desahuciar a inquilinos «declarados vulnerables» que han llevado a los «particulares a asumir una carga social que debería corresponder al Estado», por la limitación de rentas con índices de referencia «que no reflejan los costes reales del inmueble ni permiten un retorno de la inversión», y un «régimen sancionador desproporcionado». ¿Mejor año para comprar o para alquilar? La gran pregunta de todo el que busca piso es qué opción es la adecuada con los precios por las nubes en la mayoría de zonas de Barcelona. ASVAL subraya que la movilidad laboral y generación de nuevos hogares lo pondrá más difícil para arrendar, ya que la oferta que sale del mercado «no se repone» y urge a reactivar «de forma clara la producción de vivienda nueva para alquilar». En cambio, la Cambra de la Propietat no duda que «en términos relativos, en 2026 será mejor comprar porque el alquiler estará muy competido», lo que ya está impulsando «movimientos hacia la periferia» de la capital catalana para la compra. Esa perspectiva «ofrece más estabilidad, previsibilidad de costes y protección» y las actuales hipotecas fijas «aportan certidumbre al comprador». Sin olvidar, precisa Gorgues, que «el alquiler es un gasto, mientras la cuota hipotecaria tiene un componente de inversión patrimonial», sobre todo en Barcelona. Los API de la ciudad creen que todo depende de la estabilidad laboral, ahorro y capacidad de endeudamiento de cada uno, pero creen que «esperar a que todo baje no es hoy una estrategia realista para la mayoría». La competencia será el principal hándicap para alquilar, para quienes busquen flexibilidad. Pero quien tenga un «horizonte de permanencia» puede «valorar la compra con prudencia y buen asesoramiento profesional», tercian. Por parte de los administradores de fincas, «ya no es una cuestión de libre elección», ya que «quien pueda pagar una hipoteca deberá acudir a la compra como única opción habitacional y quien no, alejarse de la ciudad». Fotocasa alerta de la tendencia a alcanzar precios máximos históricos en la vivienda

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La necesidad de mejorar la accesibilidad en las comunidades de propietarios.

Barcelona, 10 de diciembre del 2026 La vicepresidenta Elisabet Carbonell participó en el programa El Altavoz de RTVE Cataluña, donde puso el foco en la necesidad urgente de mejorar la accesibilidad en las comunidades de propietarios. Durante su intervención, Carbonell destacó que todas las comunidades “tienen que poder ser accesibles para todos los vecinos”, e insistió que las instituciones tienen que impulsar ayudas y subvenciones que hagan asumibles las reformas necesarias. Según la vicepresidenta, garantizar la accesibilidad es una cuestión de dignidad e igualdad de oportunidades, puesto que “nadie se tendría que quedar cerrado en casa por falta de accesibilidad”. Su aportación se enmarca en el formato del programa, que mujer ve a diferentes agentes implicados para analizar temas sociales de actualidad con profundidad. Puedes recuperar la intervención completa en el programa aquí (empieza a 1:01:50): Robatori de pernils, rescat al metro i xarxes – L’Altaveu

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Las barreras arquitectónicas, un reto pendiente en los barrios de Barcelona

Barcelona, 3 de diciembre del 2025 La vicepresidenta Elisabet Carbonell ha participado en el programa Infobarris de Betevé, donde ha reflexionado sobre las barreras arquitectónicas que todavía afectan muchas comunidades de propietarios de Barcelona. El programa, conducido por la periodista Nuria Llabina, aborda diariamente la realidad de los barrios de Barcelona con testigos y análisis de expertos, siguiendo el objetivo de acercar el latido del territorio a la ciudadanía. Puedes recuperar la intervención completa en el programa aquí:  Infobarris 54

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El drama de cambiar de ascensor para cumplir con la nueva normativa: “La derrama es una ruina”

Barcelona, 29 de noviembre del 2025 “La derrama del ascensor es una ruina”, afirma Milagros Cuartero, de 67 años, pensionista y propietaria de un inmueble construido a principios de los años 80 en el área metropolitana de Barcelona. En su comunidad, formada por ocho propietarios, han tenido que desembolsar durante el último año más de 35.000 euros para reparar este equipamiento y adaptarlo a las recientes exigencias de accesibilidad y seguridad de los ascensores comunitarios. “Hemos tenido que cambiar el motor, el cableado y actualizar la botonera a una más moderna, pero además ahora nos toca sustituir las puertas para que la cabina sea más accesible”, explica. “Es un dineral”, se lamenta, “especialmente para comunidades pequeñas como la nuestra, donde los gastos se reparten entre muy pocos vecinos”. Su testimonio refleja el malestar y la preocupación con los que viven muchas comunidades -especialmente las que cuentan con elevadores más antiguos-, desde la entrada en vigor, hace algo más de un año, de esta nueva normativa que, según estima el Gremi Empresarial d’Ascensors de Catalunya (GEDAC), va a afectar a tres de cada cuatro aparatos instalados. Aunque la medida, que busca situar las exigencias dentro de los estándares europeos, supone una modernización y una mejora en la seguridad, para muchos hogares se trata de un desembolso difícil de asumir. “Los costes económicos siempre son los que generan mayores tensiones entre vecinos, más allá de la toma de decisiones o la duración de los trabajos”, explica Elisabet Carbonell, vicepresidenta del Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona-Lleida. Francisco Armada y Ángel Miralles, de 61 y 65 años, ambos con movilidad reducida y usuarios de silla de ruedas, defienden las adecuaciones como una cuestión de justicia y dignidad. “Para nosotros, el ascensor no es un lujo, es una necesidad básica. Sin él, estamos atrapados”, explica Armada. “Cuando ha fallado el ascensor, me han tenido que subir en brazos a casa”, afirma Miralles. “Cualquier mejora en la accesibilidad y la seguridad de los edificios es un paso adelante hacia una sociedad más inclusiva, donde las personas con discapacidad podamos valernos por nosotras mismas”, añade. Aun así, reconoce que no siempre siente la comprensión del resto de vecinos. “Hay quien se queja de pagar, pero no se pone en nuestro lugar. Estas mejoras benefician a todos, hoy por unos y mañana por otros”, explica. “En algunos casos, el coste derivado de adaptarse a las nuevas exigencias puede rondar los 20.000 o 30.000 euros por aparato, aunque en ciertas comunidades, donde se requieren modificaciones estructurales o más importantes, esta cifra puede superar fácilmente los 50.000 euros”, asegura Carbonell. Estos números no solo suponen un problema para las economías familiares más humildes, sino que también llevan a disputas vecinales que, a menudo, ven la adecuación como una imposición injustificada. “Nos dijeron que era obligatorio y que si no hacíamos las reformas iban a tener que inhabilitarlo”, explica Isidora Muñoz, de 90 años, que es viuda y cobra la pensión mínima. “Estoy operada de la cadera y, sin el ascensor, no puedo salir a la calle”, afirma. “La derrama me trastoca el bolsillo, pero no tengo más remedio que pagarla”. A Adolfo, de 80 años, presidente de la comunidad, le cuesta entender que un elevador “que funcionaba perfectamente, había pasado todas las inspecciones y mantenimientos religiosamente” deba modificarse de forma obligatoria. “Hemos tenido que hacer frente a casi 10.000 euros de derrama. Sabemos que se trata de una mejora que beneficia a todos los vecinos, pero muchos hogares no pueden asumirlo”, advierte. Las discrepancias derivadas de estas adecuaciones a la nueva normativa también se hacen evidentes dentro de las propias comunidades. “Cualquier gasto relacionado con el ascensor no me beneficia en nada”, explica Patricia, de 45 años, que vive en un bajo. “Entiendo que haya que hacerlo por los vecinos mayores o con movilidad reducida, pero para mí se trata de un dinero a fondo perdido”, asegura. Su postura, compartida por muchos propietarios de los pisos más bajos, quienes apenas dependen de este equipamiento en su día a día, alimenta la tensión en las reuniones de escalera, donde los argumentos económicos y solidarios chocan de frente. “Uno de los principales problemas es que la nueva normativa no viene acompañada de ayudas ni subvenciones públicas”, explica Carbonell. A pesar de que la Agència de l’Habitatge de Catalunya gestiona subvenciones para la instalación de ascensores y mejoras en la accesibilidad de los edificios, lo cierto es que se no contempla ningún tipo de ayuda específica para el mantenimiento o las mejoras en la seguridad de los aparatos ya existentes. “Las comunidades se sienten desamparadas ante un desembolso económico en un plazo ajustado de tiempo y del que acostumbran a tener muy poca información”, asegura la vicepresidenta. En Catalunya, además, según apunta el GEDAC, la normativa en materia de seguridad es incluso más restrictiva. “A los administradores de fincas nos toca hacer una labor pedagógica que, por suerte, la mayoría de vecinos acaba valorando positivamente cuando comprende que estas mejoras representan un beneficio común”, añade. Desde el GEDAC advierten además de que, si bien la normativa de seguridad permite una progresividad en la adaptación, a medida que se tengan que ir pasando las inspecciones periódicas reglamentarias, lo cierto es que “los plazos de ejecución establecidos son difícilmente asumibles” y deberían ser revisados”. El Departament d’Empresa i Treball, responsable último de las tareas de inspección, explica que, en función de la fecha de instalación de cada aparato, las comunidades disponen de entre tres y diez años para realizar las modificaciones de seguridad requeridas. Sin embargo, desde el GEDAC se matiza que, en la mayoría de los casos -unos 100.000 aparatos-, se contempla únicamente un plazo de hasta 6 meses para las adecuaciones de fácil resolución que, debido a la falta de medios para llevarlas a cabo, puede resultar en inhabilitaciones que tal vez no sean extremadamente urgentes. Mientras tanto, con la entrada en vigor de la nueva normativa, en muchas comunidades de vecinos las conversaciones de ascensor ya no giran en torno al tiempo, sino a

Normativa y Legislación, Prensa

Campaña «Las perlas de las comunidades de propietarios»

Barcelona, 20 de noviembre del 2025 Bàsics, el programa de análisis de la actualidad de Barcelona con los principales titulares del día y el análisis correspondiente. Porque esto es el ‘básicos’: dar un paso más y buscar más voces implicadas en los temas tratados, para dar las claves del debate a partir de entrevistas, reportajes, mesas y análisis. Presentado por Sandra Mestres. Puedes ver el programa completo a bàsics.

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Carlos Sánchez, administrador de fincas, sobre comprar un piso: “No valorar la convivencia entre vecinos ni el estado del edificio puede traer problemas en el futuro”

Barcelona, 18 de noviembre del 2025 A Carlos Sánchez nunca le hizo falta imaginarse pilotando naves espaciales ni apagando incendios para responder a la pregunta clásica de la infancia: “¿Qué quieres ser de mayor?”. Lo tenía claro. Mientras otros soñaban con camisetas de fútbol o cascos de moto, él quería ser administrador de fincas. Una elección poco habitual para un niño, pero nada casual: en su casa, gestionar comunidades era el día a día. “Mis padres empezaron a trabajar como administradores en una habitación de nuestro piso, y yo veía cómo atendían problemas de vecinos y solucionaban situaciones de todo tipo”, recuerda Sánchez en conversación con La Vanguardia. Aquella habitación improvisada acabó convirtiéndose en una empresa familiar que hoy suma más de una decena de empleados y gestiona más de 300 comunidades en Badalona. Sánchez acompañó ese crecimiento con formación académica: estudió Administración y Dirección de Empresas y Gestión de la Innovación, para prepararse para ejercer el oficio que había mamado desde pequeño. Define la profesión como “intensa”, pero a la vez profundamente estimulante. “Al final, estás acompañando el día a día de las comunidades y ayudando a gestionar el patrimonio más valioso que suele tener la gente”, explica. Hoy, además ejercer como administrador en la empresa familiar, es el secretario del Colegio de Administradores de Fincas de Barcelona y Lleida, desde donde observa de primera mano la evolución de un sector tan complejo como imprescindible. Desde este diario hablamos con él para entender mejor los retos de una profesión que, aunque discreta, sostiene la convivencia de miles de hogares. ¿Cuáles son las principales funciones de un administrador de fincas? El administrador de fincas es el responsable de velar por el buen funcionamiento y la conservación del inmueble. Sus funciones abarcan desde la gestión económica y contable —presupuestos, cobros, pagos y liquidaciones— hasta la coordinación de los servicios de mantenimiento del edificio. Además, ejerce como secretario de la comunidad, lo que implica levantar acta en las reuniones, custodiar la documentación y asegurarse de que las decisiones adoptadas en junta se ajusten a la ley. En resumen, es el gestor, mediador y asesor técnico-jurídico que acompaña a la comunidad para que todo funcione correctamente. ¿Considera que la administración de fincas es una labor más técnica o que requiere en mayor medida habilidades psicológicas y de gestión interpersonal? Diría que es una combinación de ambas. La parte técnica es fundamental: normativa, contabilidad, seguridad en las obras, subvenciones y, ahora, también nuevas tecnologías. Sin embargo, el día a día demuestra que la clave está en las habilidades sociales. Un buen administrador necesita escuchar, mediar y comunicar con empatía, pero también con firmeza. Trabajamos con personas que comparten un espacio común y que, a menudo, tienen intereses o sensibilidades distintas, lo que influye directamente en la convivencia y en la gestión diaria. ¿Hay comunidades especialmente “fáciles” o “difíciles” de llevar? Realmente creo que sí. Diría que hay dos grandes perfiles. Las comunidades más fáciles suelen estar formadas por vecinos implicados, comunicativos y que confían en la gestión del administrador de fincas. Cuando hay participación y una buena comunicación, todo fluye con mucha más facilidad. En cambio, las comunidades más complicadas suelen ser aquellas donde existen conflictos antiguos, impagos o una falta general de participación. Muchas veces el gran problema es precisamente la poca asistencia a las reuniones o la falta de comunicación de incidencias importantes. Curiosamente, la dificultad no depende tanto del tamaño del edificio. Una comunidad de 200 vecinos no tiene por qué ser más complicada que una de 10. Al final, cuando hay transparencia y colaboración, todo funciona mejor. Lo determinante no es el número de viviendas, sino la personalidad y la actitud de las personas que conviven en la comunidad. Por suerte, en los administradores de fincas contamos con el CEMCAF, el Centro de Mediación Inmobiliaria del Consell de Col·legis d’Administradors de Finques de Catalunya. Cuando una comunidad llega a un punto de conflicto en el que el administrador está demasiado implicado o existe demasiada confianza, puede intervenir un mediador externo —otro administrador especializado en resolución de conflictos— que ayuda a reconducir la situación. En su experiencia, ¿qué perfiles de vecino generan más conflictos o complicaciones dentro de una comunidad? No hablaría de un perfil único, sino de ciertas actitudes que se repiten. Por ejemplo, quienes nunca asisten a las reuniones, pero después critican todas las decisiones tomadas: no se implican, pero cuestionan lo que otros han decidido. También está quien no considera los elementos comunes como parte de su propiedad. Muchas personas creen que lo único que les pertenece es el interior de su piso, cuando en realidad el edificio y las zonas comunes también son suyas y aportan valor al conjunto. Esto suele derivar en una negativa a invertir en rehabilitaciones necesarias. Otro perfil frecuente es el de quien intenta imponer su criterio sin escuchar al resto. Siempre existe esa figura que piensa que sabe más que los demás y dificulta el diálogo y la toma de decisiones. En cambio, el vecino informado y participativo suele ser el mejor aliado del administrador y también del presidente de la comunidad —que, al fin y al cabo, es un vecino más—, porque realmente valora el trabajo y la implicación que hay detrás de cada gestión. ¿Qué tipo de conflictos entre vecinos son más comunes? Los ruidos suelen ser uno de los problemas más frecuentes: fiestas, animales de compañía —cada vez más— y situaciones como perros que se quedan solos en casa y lloran o ladran. También son habituales los ruidos procedentes de bares cercanos. Otro foco de conflicto son los impagos de cuotas y los desacuerdos en las decisiones de las reuniones. A veces, cuando dos vecinos no coinciden en un punto del orden del día, la tensión aumenta. En cuestiones como reparaciones o filtraciones es imposible resolverlo todo al momento: primero hay que localizar el origen del problema y seguir un proceso técnico. Aun así, la mayoría de situaciones se solucionan con diálogo y recordando las normas. ¿Qué mantenimiento preventivo

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“Igual hubo mala praxis”: la administradora intrusa minimiza el escándalo de Viladecans

Barcelona, 7 de noviembre del 2025 Hasta 25 comunidades de vecinos han denunciado ya a L&V Gestión de Fincas, la administradora señalada por haber vaciado las cuentas de decenas de comunidades en Viladecans (Barcelona). El caso, destapado en exclusiva por Crónica Global, está ahora en manos de los Mossos d’Esquadra, que aguardan a que los Juzgados de Gavà indiquen qué diligencias deben practicarse para avanzar en la investigación. De momento, y según ha podido saber este medio, las 25 denuncias se están agrupando en un único juzgado de instrucción, lo que permitirá tramitar la causa de manera mucho más coordinada. El foco penal Una vez unificadas, será el juez instructor quien analice los hechos y determine qué delitos podrían haberse cometido, además de ordenar las actuaciones judiciales necesarias —entre ellas, la declaración de la responsable de la gestoría, Sandra F. H., y la solicitud de documentación contable. Por ahora, desde Mossos mantienen la prudencia y evitan hablar abiertamente de “estafa”. No obstante, las primeras pesquisas apuntan a que los hechos podrían encajar en los delitos de deslealtad profesional o apropiación indebida. En la práctica, ambos tipos penales tienen que ver con la gestión irregular de dinero ajeno, aunque presentan matices. La deslealtad profesional se da cuando una persona que administra el patrimonio de otros traiciona la confianza depositada en ella, causando un perjuicio económico sin necesidad de quedarse directamente con el dinero. En cambio, la apropiación indebida implica un paso más: retener o utilizar para uno mismo los fondos que solo se tenían en administración. De confirmarse esta línea investigadora, estaríamos ante un ilícito penal de pleno derecho, con posibles penas de prisión y responsabilidad económica para la responsable de la gestoría, Sandra F. H. Intrusismo profesional La administradora señalada es Sandra F. H., quien a pesar de no estar colegiada, dirigía L&V Gestión de Fincas, la empresa con sede en el número 54 de la calle Auguet. Su falta de colegiación como administradora profesional ha encendido todas las alarmas en el Colegio de Administradores de Fincas de Barcelona y Lleida, que ha manifestado su indignación por lo que consideran un claro caso de intrusismo. En un comunicado oficial, el colegio lamenta “la estafa cometida en Viladecans por parte de L&V Gestión de Fincas y el grave perjuicio que supone para las familias afectadas”, al tiempo que confirma que Sandra F. H. no forma parte del registro profesional. “Este tipo de prácticas suponen un riesgo directo para los consumidores y para los usuarios de vivienda”, advierten. Por ello, subrayan que mantienen “una posición firme y una labor constante en la lucha contra el intrusismo, con el objetivo de proteger los intereses de la ciudadanía”. «Igual hubo mala praxis» En paralelo, en una breve conversación telefónica mantenida por Crónica Global con la administradora denunciada —una llamada en la que reprochaba a este medio haber publicado la información en primicia—, Sandra F. H. negó ser una ladrona y rechazó tajantemente que existan denuncias contra ella. Aseguró que, en todo caso, “igual hubo mala praxis, pero nada más”, restando importancia a la acusación de haber vaciado cuentas vecinales. Lo cierto es que, a día de hoy, constan ya al menos 25 denuncias, correspondientes a 25 comunidades perjudicadas. Cierre repentino Tras conocerse el escándalo, en la puerta de la gestoría apareció una nota impresa y pegada con celo en la que se comunicaba el “cese de la actividad administrativa” de la empresa. En el mismo comunicado, la administradora aseguraba que se estaba realizando el traspaso de la documentación de cada comunidad “para coordinar la entrega con el nuevo administrador o con el presidente de la finca”. A lo que se añadía que cualquier contacto debería hacerse “exclusivamente por correo electrónico”, advirtiendo de que el teléfono habitual dejaría de estar operativo.  El Ayuntamiento se persona Por su parte, el Ayuntamiento de Viladecans ha anunciado que se personará en la causa abierta contra L&V Gestión de Fincas. La alcaldesa, Olga Morales, ya ha encargado a los servicios jurídicos municipales un análisis urgente para sumarse a las denuncias presentadas por los vecinos afectados. En paralelo, los equipos de servicios sociales y mediación mantienen un seguimiento activo por si existieran casos de vulnerabilidad residencial que requieran una intervención inmediata. Desde los primeros avisos, el Ayuntamiento habilitó canales de asesoramiento y acompañamiento a través de la Oficina Local de Vivienda, la Oficina Municipal de Información al Consumidor y las tres oficinas de distrito, para orientar a los vecinos y evitar que el daño económico y administrativo fuera a más. Asimismo, el consistorio ha abierto una línea directa de coordinación con otras administradoras de fincas de la ciudad con el objetivo de que las comunidades afectadas puedan restablecer cuanto antes su gestión ordinaria y reanudar pagos, obras y servicios básicos que han quedado paralizados. Puedes leer la noticia completa a “Igual hubo mala praxis”: la administradora intrusa minimiza el escándalo de Viladecans.

Normativa y Legislación, Prensa

Catalunya Investigan a una administradora de fincas en Viladecans por presuntamente apropiarse de más de un millón de euros

Barcelona, 7 de noviembre del 2025 Viladecans está en shock, y no es una exageración, por el volumen de posibles afectados. Una administradora de fincas de Viladecans está siendo investigada por un presunto delito de apropiación indebida que supera el millón de euros, según las primeras estimaciones. No se trataría de una estafa en principio, sino de un caso de apropiación indebida, por hacer un uso del dinero para fines no previstos en la contratación. Las  comunidades afectadas serían morosas en el personal de mantenimiento, y en obras realizadas, donde incluso hubo derramas por los vecinos, y el dinero no llegó a las empresas contratadas. Por el momento, se han registrado 25 denuncias de comunidades de propietarios, aunque no se descarta que la cifra aumente, que la administradora gestionaba cerca de 120 comunidades de vecinos de Viladecans (65.000 habitantes), que ha cerrado la empresa,  L&V Gestió de Finques ,sin previo aviso. Preocupación por el alcance del fraude La alcaldesa de Viladecans, Olga Morales, ha admitido en los micrófonos de COPE CATALUNYA  su inquietud ante la magnitud del caso. Según Morales, muchas comunidades todavía están evaluando el alcance real del perjuicio económico en sus cuentas. Algunas de ellas se encontraban inmersas en obras de gran envergadura, como reformas de fachadas o trabajos estructurales, con derramas que podían alcanzar los 250.000 euros. «Estamos haciendo una estimación de un millón y medio de euros«, ha señalado. El riesgo de los administradores no colegiados El Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona i Lleida ha denunciado que la administradora investigada no estaba colegiada. Esta situación supone un grave problema para los afectados, ya que no cuentan con la cobertura del seguro de responsabilidad civil que ampara a los profesionales colegiados. Lourdes Ciuró, asesora jurídica del colegio, ha insistido en la importancia de verificar siempre la colegiación del profesional contratado. Ciuró cree que no contratar a profesionales regulados se debe más al «desconocimiento» que a un motivo económico. «Igual que cuando vas al médico te aseguras de que es colegiado y un buen profesional, aquí deberíamos hacer lo mismo», ha sentenciado. Mientras, los Mossos d’Esquadra están recopilando todas las denuncias para unificar la causa en un único juzgado y evitar investigaciones judiciales múltiples. Puedes leer la noticia completa a Investigan a una administradora de fincas en Viladecans por presuntamente apropiarse de más de un millón de euros.

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